Segundo Grado • Compañero Masón

La Llana o Trowel

Volver a EstudiosCÁMARA DE INSTRUCCIÓN
Descubre el significado de la Llana o Trowel, símbolo masónico fundamental que enseña al Maestro a extender la argamasa de la fraternidad para unir a los hermanos en un solo cuerpo.

En el venerable catálogo de los instrumentos que el Arte ha legado a la francmasonería simbólica, ninguno evoca con tanta delicadeza la tarea cotidiana del hombre probo como la llana, conocida en las antiguas constituciones inglesas con el nombre de trowel. Con ella se recoge la argamasa que une los sólidos sillares del edificio, y con ella se distribuyen, capa sobre capa, los materiales que convierten una acumulación de piedras dispersas en una fábrica capaz de desafiar el tiempo. El Aprendiz contempla su forma aplanada y su filo sereno como la promesa de un oficio interior: así como el cantero no podría levantar muro alguno sin el mortero que traba las junturas, tampoco la comunidad podría subsistir sin aquel vínculo moral que sostiene las voluntades, armoniza los caracteres y reconcilia las diferencias legítimas de sus miembros.

La verdadera significación de la llana trasciende la mera operación material y se eleva hasta el dominio de las obligaciones morales que cada masón contrae al cruzar el umbral del Taller. La argamasa que ella esparce no está compuesta de arena, cal y agua, sino de tolerancia, benevolencia y aquel afecto fraternal que el ritual describe como la fuerza que une a los hombres por encima de las fronteras, las lenguas y las opiniones contingentes. Extender esta argamasa exige, como en el trabajo del albaañil, una mano firme y un corazón paciente: hay que aplicarla con uniformidad para que ningún sillar quede desatendido, retirando cuanto pueda manchar la blancura de la obra, es decir, cuanto provenga de la envidia, la murmuración o el orgullo mal entendido. Solo así la fraternidad permanece como un cuerpo vivo, en el que cada piedra guarda su lugar y el conjunto conserva la solidez necesaria para resistir los embates de la adversidad.

En la enseñanza tradicional, la llana se nos presenta, en suma, como el símbolo más elocuente de la caridad operativa, esa virtud laboriosa que no se contenta con el sentimiento íntimo, sino que se traduce en actos visibles de cohesión, de servicio y de concordia. El maestro masón, al contemplar este instrumento, recuerda que su dignidad no consiste en acumular honores ni en administrar negocios, sino en mantener la unión de la cadena y en velar por la paz del conjunto. Cada vez que la voluntad de un hermano desfallece, cada vez que la discordia asoma en el horizonte del Taller, la llana llama a la reflexión y al deber: con ella se puede restaurar la armonía perdida, reavivar la confianza y volver a tender, sobre las grietas que abrió la pasión, la capa generosa de una fraternidad que se ejerce, día a día, como una paciente y silenciosa obra de bien. Quien así la maneja, comprende al fin que construir es, ante todo, saber unir.

Lectura complementaria

La Biblioteca de Sueños reúne guías editoriales sobre memoria, símbolos y reflexión personal.

EXPLORAR BIBLIOTECA →